La inutilidad de la queja

Vamos a analizar las quejas a través de distintos puntos como son: aclarar que son, si sirven para algo, porque nos quejamos y como actuar en su lugar.

A)Lo primero es saber a qué exactamente nos referimos y podemos definirlas como la expresión mental y/o verbal de alguna molestia, incomodidad y dolor, es decir sobre algo que nos resulta desagradable y nos hubiera gustado que no ocurriera. Por ejemplo una queja típica es en un atasco pitar y gritar a los coches delante nuestra u otra típica es al salir por la mañana quejarnos sobre la climatología, si llueve por ejemplo.
B)Bien, sabiendo lo que es, la segunda cuestión a abordar es una pregunta muy clara. Para qué sirve? Soluciona o ayuda a solucionar la situación molesta? En nuestros ejemplos, el atasco se va a agilizar por tocar el claxon o va a dejar de llover por quejarme? La respuesta es clara. No sólo no se va a solucionar, sino que se puede incrementar la problemática existente. En el atasco los otros conductores y la persona que se quejan aumentarán sus nerviosismo y por tanto lo normal es que el atasco sea más denso y peligroso. Además de ello, ahora ya no hay un problema, el inicial que nos incomoda, sino dos, mi irritación y la posible de los que escuchan o sufren la queja, que puede ocasionar entrar en un bucle de quejas, que nos lleven a un conflicto mayor. Por tanto, la conclusión es clara. La queja es inútil. No resuelve la situación, sino que normalmente la agrava. 
C)En tercer lugar podemos plantearnos y porque nos quejamos? Las razones son de diversa índole. En primer lugar es una reacción típica en los animales para relacionarse entre ellos, ya que un comportamiento molesto es respondido por sus compañeros con una queja-amenaza-agresión que hace que el causante desista de su intento y no lo repita en el futuro. No olvidemos que somos animales evolucionamos, pero mantenemos aún rasgos de ellos, físicos y psicológicos. En segundo lugar es una costumbre cultural enraizada en nuestras sociedades y compartimos quejas, sobre el tiempo, la política, el tráfico, etc. Además la queja se produce como una manifestación de insatisfacción vital de la persona. Aquellas que no son felices son las más propensas claramente. Por último, la queja se emite por haber dado frutos previamente. Alguien se queja y obtiene una recompensa, en forma de obtención de lo que pretende o de atraer la atención a través del victimismo.
D) Sabiendo que es inútil y que no es agradable para la persona y su entorno. Qué podemos hacer? Hay algo que no me agrada y no debo quejarme, pero entonces que hago? Bien, lo primero es siempre la aceptación. La situación que está ocurriendo sea la que sea es real, está ocurriendo y no podemos dar marcha atrás y que no exista, por lo tanto debemos aceptarla. Si el tráfico es muy denso o está lloviendo, esa es la situación de partida y es totalmente real. Pero partiendo de la aceptación, implica eso resignación e inmovilismo? No, en absoluto. Dependiendo de mis posibilidades de acción puedo o no hacer algo y hay existen dos alternativas. Si puedo actuar sobre la causa de mi molestia, ese es el camino correcto. No te quejes, ponte en acción para resolverlo. Si me quejo constantemente de la política, implícate sobre ello y participa activamente. Si algo te ha molestado de una persona, házselo saber, pero no desde la queja sino desde la demanda asertiva, sin dejarla pasar y no decirlo, ni desde la agresividad. Hazle saber como te sientes, desde el cariño y pensando en el bien de la relación.
Por contra si no puedes hacer nada sobre el motivo de la posible queja, lo correcto es la aceptación serena. Si está lloviendo y no puedes jugar tú partido de fútbol, no te quejes. Acéptalo y si acaso, busca alternativas posibles.
Todavía podemos dar un paso adelante mayor, cuando pasamos desde la queja al agradecimiento que es la situación ideal. En el lado opuesto a la persona quejosa está la persona agradecida, que es consciente de que siempre hay situaciones en la vida que valorar y que, por lo tanto, no puede ni quiere quejarse, pues no lo necesita. Una persona agradecida acepta la vida como es, no juzga ni compara, percibe lo que tiene y lo que le funciona y suele sentirse feliz y satisfecha.
Una persona de estas características se responsabiliza de aquello que le aqueja para tratar de modificarlo, adquiriendo nuevas estrategias que la dejen en una posición activa frente a lo que le ocurre. Al mismo tiempo, es consciente de que tras cualquier adversidad, por dolorosa o inútil que parezca, existe una oportunidad de crecimiento y un aprendizaje vital, y de que puede tratarse de una experiencia que le permita evolucionar
D) En cuarto lugar, cómo actuar ante una queja hacia nosotros? Es evidente que somos objetos de quejas y por tanto debemos saber cómo reaccionar ante ellas. No parece lo adecuado entrar en un círculo vicioso de quejas sobre la queja, que nos lleva al conflicto. La respuesta es clara. Desde la asertividad. No permitiendo que la otra persona te trate incorrectamente, poniendo los límites claros y si la queja respondiera a un comportamiento incorrecto por tu parte, pidiendo disculpas e intentando aprender para el futuro, pero haciendo constar que la formulación debía haberse realizado desde una demanda asertiva y no una queja teñida de reproche. 
La conclusión es clara. Las quejas son inútiles y dañinas. Lo lógico es erradicarlas y canalizar nuestras emociones de incomodidad o desazón a través de la aceptación en primer lugar y del paso a la acción, ya sea con actuaciones concretas encaminadas a modificar la situación desencadenante o con demandas asertivas, cuando tengo posibilidad de resolución o desde la aceptación plena cuando no es el caso.

Namaste.🙏

Comentarios