Lo primero es intentar aclarar a que nos referimos cuando utilizamos este término. Lo que queremos indicar es que la mente salta de un pensamiento a otro sin pausa, igual que un mono salta de una rama a otra.
En segundo lugar es considerar si esta forma de actuar de la mente es positiva y nos ayuda o por contra, dificulta nuestra serenidad y por tanto nuestra felicidad y la contestación parece clara. No es la mejor forma de actuación, pues nos aleja de nuestro equilibrio y tiende a recrearse en pensamientos negativos o poco edificantes.
Por tanto, esa mente de mono es algo sobre lo que conviene trabajar, para intentar disminuir su frecuencia e intensidad.
La forma de trabajarla la centraría en tres apartados:
A)Aceptación. Lo primero es no enfadarnos y reaccionar contra la mente de mono, pues esto dificultaría aún más poder trabajarla. El primer paso es aceptarla, pues esa mente es parte de nuestra naturaleza humana y no es responsabilidad de nadie en particular. Si nos enfadamos tenemos dos problemas, la mente de mono y el enfado, que normalmente va cargado de culpa hacia nosotros mismos.
B)Trabajarla. La fórmula que tenemos es la atención. No tenemos otra herramienta. Para poder parar la mente de mono, tengo que darme cuenta de cuando está funcionando de esa manera, pues una de sus características es que pueda comenzar poco a poco, pero cuando pasa cierto tiempo es una mente desbocada y cuesta dominarla, por lo que conviene ser consciente en primera instancia, que es cuando es más fácil de parar.

Otra posibilidad es compaginar la respiración con la repetición de un mantra como OM o OM MANÍ PADME HUM. Esto se puede hacer sobre todo en la cama si por las noches tengo insomnio, porque la mente está excitada o preocupada por algún tema.😘🙏
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