“El yoga no es algo que hacemos, sino algo en lo que nos convertimos y que somos.” Rishis (Antiguos sabios yoguis de la India.)🧘🏻♂️🧘♀️🕉🙏
Esta cita de yoguis de la antigüedad afirma que el yoga no es una práctica, sino una vía o método de transformación, que nos va a conducir hacia una nueva personalidad, que en última instancia es lo que realmente somos. Cuando se lleva cierto tiempo practicando seriamente constatamos que esta cita es cierta y que avanzamos hacia una nueva personalidad. Entonces nos surgen varias preguntas que nos ayudarán a avanzar y profundizar en esta vía.
A) Hacia donde me lleva el Yoga?. Sabemos que nos está cambiando, pero cual es el final? Como son los yoguis que llevan muchos años practicando? La contestación se extrae de vernos hacia dónde vamos cambiando nosotros mismos y observando a las personas que llevan muchos años en esta vía y sacamos las siguientes conclusiones.
En primer lugar nos damos cuenta de que la transformación afecta a todas las vertientes del ser humano y lo hace de forma global u holística.
-Así a nivel físico el yogui adquiere una mayor salud, flexibilidad, fuerza y energía. Es una persona mucho más saludable y con mayor energía (que es más controlada, pero de mayor intensidad, cuando la necesita).
-En el plano emocional es una persona más equilibrada, sin grandes altibajos y con mayor ecuanimidad y con un predominio de las emociones más positivas, humanas y empáticas, como son la alegría, la bondad, la compasión y el amor, que cada vez va siendo más incondicional y universal (lo extiende a todos los seres humanos y al resto de criaturas y seres de la naturaleza).
-Mentalmente el sadhaka (o persona que sigue una práctica yoguica continuada o Sadhana) se vuelve más lúcido, con mayor claridad mental, con una atención sostenida durante todo el día, que le dota de un mayor consciencia y le permite actuar en consonancia de forma coherente y no reactiva (impulsiva). Por último empieza a percibir un incremento de la intuición, entendiendo como tal un macro-sentido, que le permita captar más allá de lo que puede percibir por los sentidos físicos y una mente limitada.
-En última instancia aparece una clara manifestación espiritual en su vida, que da sentido global a su existencia y le hace sentir la presencia de algo superior, que puede identificarse como Dios, la divinidad, el universo, etc, pero que hacen sentir que el ego como instancia de identificación personal es una ilusión y que realmente lo que es, es algo perteneciente a esa entidad superior, que lo impregna todo y por ello va dejando de lado sus apegos y formas de vida egoicas, sustituyéndolas por esa nueva entidad espiritual, que en Yoga Integral se manifiesta a través del Maestro Interior.
Bajo esta cuatro vertientes del ser humano vamos avanzando en nuestro cambio y el yoga puede entenderse con la analogía de montarse en un barco y dejarse llevar por la corriente. Te irá acercando a un puerto definido, aunque tú no hubieras decidido ese destino.
B) En función de esta última afirmación, surge la siguiente pregunta. Es el puerto donde me lleva el yoga donde realmente quiero ir? Estoy dispuesto a cambiar en ese sentido? Es ese prototipo de persona el ideal al que aspiro? Pues puede que en lo más profundo de mi, haya aspectos que me convenzan de lo que el yoga me propone, pero sin embargo haya otros que no. Por ejemplo puedo estar convencido de las ventajas en salud y mentales, pero a nivel emocional, no estoy dispuesto a una bondad extendida y a un amor incondicional, pues considero que una gran bondad favorece que otros puedan aprovecharse de mi y un amor incondicional no es apropiado, pues eso puede favorecer las conductas negativas o perjudiciales de otros. Asimismo puedo no querer un gran desarrollo espiritual, pues mis creencias materialistas son muy firmes y no acepto otra concepcion metafísica de la vida.
Esto hace que haya parcelas de mi forma de ser, que no quiera sean modificadas por el yoga, pues existen apegos egoicos firmes, que no quiero modificar. Esto hará difícil el cambio que por sí mismo el yoga puede realizar, pues la persona no permite ciertos cambios. Así todos podemos conocer personas que llevan muchos años en el yoga y hay cambios claros en su forma de ser, pero siguen vigentes otros aspectos que no han sido modificados. Esto es similar a si decidimos hacer una limpieza en profundidad de nuestra casa y contratamos a una empresa para ello, pero hay alguna habitación de la casa, que por razones de distinto tipo no queremos que entren y limpien, pues puede albergar pertenencias que queremos mantener en la intimidad por pudor o vergüenza. Evidentemente la empresa limpiará nuestra casa en profundidad a excepción de esas habitaciones, que como mucho pueden ser algo aseadas, si comparten alguna ventana o puerta con algo de unión con el resto de la casa.
En el caso del yoga es igual. Si cerramos a cal y canto aspectos de nuestra personalidad, por considerarlos muy nuestros o incluso por no ser realmente conocidos por nosotros y estar anclados en nuestro subconscientes, desde el cual operan con fuerza, lo cambios serán limitados en esas parcelas y como mucho se alumbrarán algo más haciéndolos más visibles, pero los cambios serán reducidos.
Por ello el yogui ha de ir avanzando progresivamente hacia un autoconocimiento mayor y una mayor apertura hacia el cambio lo que permitirá que el yoga nos cambie completamente, afectando a todas la vertientes de la persona, inclusive las más arraigadas en los niveles más profundos de nuestra consciencia y subconsciente.
Así en el caso de nuestro yoga integral esa apertura y receptividad ha de ser la mayor posible en nuestras meditaciones de apertura al Maestro Interior y el descenso de la Mahashakti, que son las dos herramientas más potentes que tenemos para permitir el cambio auténtico, que llevará cabo lo superior (Divinidad o Universo).
C) Contestada la segunda pregunta nos surge una última. Estamos dispuestos al cambio, pues consideramos que en muy positivo no solo para mí sino también para quien me rodea y por tanto permito el cambio que el yoga va a realizar en profundidad. Y entonces surge la última cuestión es: En que medida estoy dispuesto a favorecer ese cambio? Es como montarme en ese barco que el yoga representa y puedo o dejarme llevar o bien tomar un remo y remar con fuerza, para avanzar rápido hacia el destino que el yoga me plantea. Si decido hacerlo puedo intentar que el yoga no sea una parcela aislada de mi vida, sino que afecte a toda mi existencia y no limitarla a la práctica de mi Sadhana diaria en la sala de práctica. Así puedo desarrollar las diferentes vías del Yoga Integral de forma armónica y constante. Intentaré que el Hatha-Yoga y el Raja-Yoga estén presentes en mi Sadhana diaria, para también extenderlo al resto del día, con unos hábitos alimenticios, respiratorios, posturales y meditativos que impregnen toda mi vida. Así la meditación en la vida diaria es muy relevante y el desarrollo de la atención en todas mis actividades diarias, lo que hará que el Raja-Yoga se extienda durante todo el día.
El Jnana-Yoga lo puedo desarrollar intentado leer libros espirituales y con un constante espíritu de aprendizaje de la vida y sobre todo de carácter introspectivo, que me permita conocerme cada día más, desvelando ese velo ilusorio que es el ego y favoreciendo el reconocimiento del Ser que habita en mi interior.
El Karma-Yoga puedo extenderlo a mis actividades intentando que el apego egoico no sea la motivación principal, sino ir sustituyéndolo por ideas altruistas y donde el amor sea el motor de mis acciones.
Por último el Bhakti-Yoga puede formar parte de mi vida, si albergo una concepcion espiritual de mi vida y voy sintiéndome parte de un todo mucho más profundo y colocando a esa parte divina como el centro de mi vida y permitiendo que sea una herramienta en manos de esa instancia superior que hará lo mejor para mi y para los demás.
Como conclusión el yoga es una vía de transformación (un viaje), como los sabios yoguis nos recordaban en la cita que nos va a transformar y llevar a lo que realmente somos y contestar a estas tres preguntas favorecerán ese viaje, pues harán que seamos conscientes de cuál es el puerto hacia donde avanzamos, nuestra convicción sobre dónde vamos y por último nuestra participación en la travesía, poniendo todo de nuestra parte, para avanzar con celeridad y seguridad.
Desde lo más profundo de eso donde el yoga nos lleva deseo que este escrito té sirva de reflexión y sobre todo de empuje en este viaje que el Yoga te invita a realizar.
OM SHANTI.❤️🕉😘
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